Pinza

3 de febrero de 2026

Es un objeto pequeño. Del tamaño de un dedo. Un dedo pequeño. Muy pequeño. Pequeño si pensamos en el dedo de un adulto.
En horizontal, su forma se asemeja a la de un puente y su reflejo en el agua. Puente y reflejo son, cada uno, una pieza. Otra los abraza y se resiste cuando intentamos cerrar el pico al puente.

Arrepentimiento

24 de enero de 2026

Juró y perjuró arrepentimiento; lloraba tanto que no se le entendía.

De pequeño, muy pequeño, si se aburría, pinchaba hormigas con un palo. También atrapaba moscas y les quitaba una o las dos alas. Observaba cómo estas zumbaban en círculos hasta quedar inmóviles y las dejaba morir allí cuando el momento precisaba de otras atenciones.
De mayor, le regalaron una escopeta de esas de balines de plomo. Atrapaba ranas y sapos que empalaba en la boquilla. Al apretar el gatillo, sus amigos reían.
Mataba el tiempo disparando a gorriones. Algunos no eran gorriones, pero los llamaba así igualmente. Si alguno no moría del disparo, se quedaba mirándolo mientras este agonizaba en el suelo. Y si le entraban ganas de mear, le orinaba encima. Le hacía gracia apuntarle a la boca, a ver si así podía ahogarlo. Sus amigos se unían, formando entre risas, una fuente colectiva.
Una vez mató un gato a palos. Con los balines no hubo manera. Sus amigos se miraron en silencio durante un instante. El más bajito murmuró que su padre siempre decía que había muchos gatos, demasiados. Otro dijo que eran unos hijos de puta traicioneros, que uno, en cierta ocasión, casi le arranca un ojo. Decidieron prenderle fuego. Como aquello apestaba, se fueron corriendo y ahí quedó el tema.
Jugar con animales le resultaba divertido. Aterrorizar a otros niños lo era aún más. Como aquel que mojaba siempre los pantalones mientras se protegía las gafas.
Los años pasaron y el muchacho ya estaba en edad de tener novia. Algunas le gustaban y él también les gustaba a ellas. Las hacía reír, mucho, antes de la primera paliza. Porque, según él, no hacían lo que debían. O por lo que fuera. Luego lloraba porque «te quiero mucho pero es que yo soy así, de mucho temperamento». Y es que, «¿por qué miras a ese?» o «¿por qué ese payaso te mira?» Que qué se habrá creído, «¿a que le doy dos hostias?» Pero al final, era más práctico dárselas a ellas.
Tenía ya más denuncias que amigos. «Todas putas» decía, aunque ya no le dejaban entrar en los puticlubs que frecuentaba.

Maldijo el día en que aquella infeliz lo llevó al límite. Se arrepentía, y mucho, de haberla conocido. Ahora tenía que soportar que le llamasen asesino.
«Ni siquiera era tan guapa», pensó.

«Desde bien pequeño ya se veía que no estaba muy bien de la cabeza», comentaban los que ya no eran sus amigos.
«Una vez quemó a un gato», dijo uno de ellos.

Todo

12 de enero de 2026

Nunca entendí las reglas del tiempo. Tan rígidas. Tan innegociables. Ni que este impusiera olvido, tras tan poco de todo contigo.

Instrucciones de una plancha moderna

12 de octubre de 2025

Preámbulo a las instrucciones de una plancha moderna

En este manual nos detendremos a detallar las instrucciones de uso de una plancha moderna. Es obligado mencionar que una plancha moderna difiere en mucho de una plancha clásica. Por ejemplo, una plancha moderna, a diferencia de una plancha clásica, no es un objeto que elegimos normalmente para decorar un hogar. Situar una plancha moderna a la vista, pongamos en una estantería, digamos al lado de unos libros, nos condena a recordar lo pendiente, lo que está por hacer, lo que aún no hemos hecho y lo que nunca terminaremos de hacer. Incluso si todo lo pendiente está planchado ya, la presencia de una plancha moderna nos recordará que tarde o temprano lo completado estará esperando otra vez a completarse. Y si es usted de los que disfrutan de su ratito de plancha, descuide, el diseño de una plancha moderna hará que esos ratos sean algo mucho peor que tediosos. Serán olvidables.

Una plancha moderna es de plástico, a menudo blanco. Algunas con formas deportivas, aerodinámicas, como testadas en túneles de viento, preparadas para competir en alguna de esas frenéticas carreras que nunca podremos ganar. Diseños que recuerdan a los de esos modernos edificios y grandes coches, que hacen tan pequeñas nuestras ciudades.

Incluso las que no son blancas, lo son en concepto y forma. El blanco es la ausencia de color. Y también la ausencia de tiempo. Al utilizar una plancha moderna, especialmente si lo hacemos en silencio, una tarde de domingo será casi ya de noche y sólo nos quedará entonces esperar otra ocasión para disfrutar de uno de esos libros que siguen, pendientes todavía, en aquella estantería.

Por eso, las planchas modernas no se guardan a la vista. Las planchas modernas se encierran en armarios, como monstruos puntiagudos que son, para alejarnos de toda ausencia de color, de pausa, de tiempo y de vida.

Instrucciones de una plancha moderna

Enhorabuena por su nueva adquisición. Esta plancha moderna le acompañará en sus largos ratos de plancha, convirtiéndolos en una experiencia memorable que estará dispuesto a repetir porque, al fin y al cabo, ¡no le quedará otro remedio!

Extraiga su nueva plancha del embalaje. Notará que nuestras planchas tienen un diseño moderno, deportivo incluso. Usted no merece menos. Sabemos que las personas como usted, modernas, con vidas llenas de exigentes retos diarios, necesitan una plancha dotada de la última tecnología, la más fiable y eficaz. Un instrumento capaz de acabar con las arrugas más difíciles, esas tan problemáticas e irritantes.

Llene el depósito de la plancha de agua, enchúfela y espere hasta que el moderno piloto azul eléctrico se apague y el aparato emita un pequeño rugido. Ese sonido indicará que ya pueden, usted y su plancha, iniciar sin miedo ni desazón su nueva aventura antiarrugas.

Debemos recordarle que su plancha está diseñada para utilizarse con tejidos y prendas de todo tipo. Sin embargo, evite la tentación de usarla con sus mascotas. Concretamente con los gatos. Estos se muestran especialmente agresivos si intentan plancharlos.

Antes de empezar la tarea, mentalícese. Evite pensar en todas aquellas cosas que podría hacer en lugar de dedicar su tiempo a planchar. La vida es muy corta, pero se disfruta más sin arrugas. Una arruga puede arruinarnos el día, mostrarnos al resto como descuidados, como inútiles despreocupados que se abandonan dejando a un lado toda higiene. Seres repulsivos y malolientes, como el más repugnante de los residuos. Usted no es así. Y no lo será gracias a su nueva plancha moderna.

Tras estas líneas introductorias que esperamos que le hayan ayudado a prepararse y adquirir la motivación adecuada, ¡está usted listo para empezar! Extienda la prenda sobre una superficie lisa y sitúe la plancha sobre la misma. El aparato aplastará sin dificultad a su paso cada arruga, cada doblez y cada pliegue. Su concentración en esa tarea es crucial para obtener el éxito y satisfacción de lucir una prenda totalmente lisa; la diferencia entre conseguir una camisa o un calcetín sin arrugas o adentrarse en el abismo del descuido está en su capacidad de no sucumbir ante esas nimiedades de la vida.

Rogamos que considere que, a pesar de la potencia que posee su nueva plancha moderna, no podemos garantizarle que las arrugas vuelvan a aparecer tras el uso de sus prendas. Lo que sí que podemos garantizarle es que su plancha estará lista siempre para volver a la tarea en todo momento.
Lo sabrá, cada vez que la vea.

Sin título

3 de agosto de 2025

Fuimos diseñados para ser sacudidos por dentro, para conectar a través de los sentidos.

Tememos que sistemas inertes reemplacen lo que nos remueve. Que los textos que leamos sean todos los mismos. Que digan las mismas cosas, todos de la misma forma.

Sentimos pereza, inmensa, al leer otra frase vomitada sin ganas. Otra frase que roba nuestra atención sin devolvernos nada a cambio. Y añoramos que nos arranquen una sonrisa.
Tememos olvidar. Olvidar sentir cómo se nos eriza el vello al leer algo escrito con la maestría, y picardía, de alguien que sabe dibujar lo que siente por dentro.

Nada sustituye a lo que se escribe desde las entrañas. Entre todo el ruido, lo auténtico se luce y reluce sin esfuerzo.
La autenticidad nos mira de frente y nos dice que aquí está, y que la observemos atentamente para recordarla como es debido.

En nuestra mano está no confundirla con cualquier mierda del tres al cuarto.
En nuestra mano está no olvidarla.