19 de septiembre de 2026Dos sombras bailan en la oscuridad.
Se abrazan a otras, pero no sienten del todo aquello que buscan en ellas.
Siguen abrazando a muchas más.
Se aburren y, frustradas, reniegan de abrazos y búsquedas absurdas.
Pero vuelven.
Y al volver, ambas se encuentran.
Intensidad, placer, amor, incomprensión y miedo.
Un breve momento de vida antes de volver a esa oscuridad que tan paciente las espera.
29 de agosto de 2026Tanta luz para dejar de ver las estrellas.
Ya no hay silencio. Ni nos dejamos hechizar por la Vía Láctea, tirados sobre la hierba.
Hubo un tiempo en el que fue tan nítida y tan cercana… casi alcanzable.
Como los sueños dignos de soñarse.
17 de julio de 2026Hubo una vez un par de alambres.
No siempre estuvieron juntos. Al ser alambres, no podían pensar, pero, poco a poco y con cada abrazo, su forma tomó la del otro.
Ese recuerdo físico los acompañó durante años de idas y venidas, mientras buscaban otras formas. Formas diferentes. Y a poder ser, perfectas.
Durante su búsqueda, nunca renunciaron a las formas que ya tenían. Y terminaban abrazándose de nuevo, fijándolas con mucha más fuerza.
Otros intentaron adaptarse a ellas y quedaron desfigurados y tristes.
Cuando llegó el óxido, se buscaron en quien pudieron. Con sus formas hechas por el otro.
12 de julio de 2026Una noche de verano, tres frases se escriben, se borran y vuelven a escribirse. Y a borrarse. El vino. Una frase sin mandar. Otra vez borrada. No hay rastro de ella. Silencio. Aparece otra. Una cuarta. Más breve, moderada, correcta y sensata.
Ya no queda vino. Lista para enviar.
Suena el ventilador.
8 de julio de 2026Siempre me gustó la palabra brutal.
Cuando algo no es sólo magnífico o extraordinario, sólo le queda definirse así: brutal.
Pero casi nadie la pronuncia como es debido, separando bien sus dos sílabas y haciendo notar, con la lengua pateando los dientes, esa poderosa te que remarca lo irrepetible.