Sin título
3 de agosto de 2025Fuimos diseñados para ser sacudidos por dentro, para conectar a través de los sentidos.
Tememos que sistemas inertes reemplacen lo que nos remueve. Que los textos que leamos sean todos los mismos. Que digan las mismas cosas, todos de la misma forma.
Sentimos pereza, inmensa, al leer otra frase vomitada sin ganas. Otra frase que roba nuestra atención sin devolvernos nada a cambio. Y añoramos que nos arranquen una sonrisa.
Tememos olvidar. Olvidar sentir cómo se nos eriza el vello al leer algo escrito con la maestría, y picardía, de alguien que sabe dibujar lo que siente por dentro.
Nada sustituye a lo que se escribe desde las entrañas. Entre todo el ruido, lo auténtico se luce y reluce sin esfuerzo.
La autenticidad nos mira de frente y nos dice que aquí está, y que la observemos atentamente para recordarla como es debido.
En nuestra mano está no confundirla con cualquier mierda del tres al cuarto.
En nuestra mano está no olvidarla.